diumenge, 22 de març de 2009

Mi lado femenino

De joven, cuando empecé a tener conciencia y hacerme de izquierdas, había un tema importante en lo cotidiano, emanciparme de las mujeres, ser autosuficiente en mi vida personal, vaya no necesitar a las mujeres para nada… entonces podría tratarlas y verlas como personas, y amarlas desde el amor incondicional y no desde un amor de “uso”.
Este es un camino con un recorrido largo, con muchas sorpresas y anécdotas, empezando por mi madre, como es lógico mujer, cada vez que entraba en la cocina para ayudar salía con alguna regañina, no hacia o guardaba nada en su sitio, poco estimulo para mi objetivo revolucionario, eso si era el mayor y esto me daba la prerrogativa de ser el “chico de los recados”, mis hermanos nunca pasaron por este estadio.
Me emancipe, tuve mi piso, en el que compartí mi vida de casado con la madre de mis hijos, eso si casados por lo civil, hecho heroico en la época del Franco bajo palio, el sábado debido a que yo trabajaba en una empresa moderna de origen ingles tenia fiesta, por lo que hacia, por la mañana, la compra de la semana en el Mercado de Santa Catalina, he de confesar que me aproveche de ser de los poquísimos hombres que por aquel entonces compraban en el mercado, con aquello de “hay dejad que despache a este señor que debe tener prisa” luego me pillo la vena ética y rechazaba tal privilegio, escogí no tener prisa y aproveche para que me contaran recetas y trucos culinarios, muy de agradecer. En esta época llegue a destacar en tareas como la cocina, la compra y el planchado de la ropa durante el domingo por la tarde mientras escuchábamos música o veíamos la TV y mi compañera guardaba la ropa y la preparaba para la semana.
Como todo en esta vida parece que no puede durar vino el divorcio, con la experiencia de la organización mono parental hasta la llegada de mi hijo mayor con el cual compartí varios años de nuestras vidas llegando casi a una perfecta convivencia y aceptando las habilidades de cada uno para responsabilizarse de las tareas domesticas.
Otro tema eran las amigas que venían a comer o cenar a mi casa, realmente no sabían estar sentadas o en un segundo plano mientras cocinaba y esto que ellas reconocían que era buen cocinero, a veces se proponían para lavar los platos, aprovechando para reordenarme la cocina, empecé a comprender a mi madre y a darme cuenta que la lógica del orden tiene dos filosofías la masculina y la femenina.
Sigo teniendo la sensación que a las mujeres les resulta curioso un hombre emancipado, pero no quieren compartir su reino, desde luego no quiero ningún reino de “amo de casa”, lo probé unos tres meses cuando vivía con mi mujer y mis hijos… decidí ser mas cuidadoso con el orden y otras cosas de la casa, lo cual me sirve para mi vida de soltero actual.
Como creo que hice los deberes en esta vida, si tengo que reencarnarme, nunca se sabe, ya lo puedo hacer en Rey, o sea Monarca, ya que me parece que están por encima de estas discusiones y además están bien vistos por la mayoría de los ciudadanos.

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